Laia Serra.- “Desde el verano del 2008 la situación de los periodistas se ha precipitado hacia una crisis aguda, acelerada, que ha destruido entorno el 10% de la ocupación del sector. Notamos un retroceso generalizado en las condiciones de trabajo del conjunto, incluidos en primer término los colaboradores, que son los más débiles del proceso y los primeros al sufrir el impacto del ajuste”. Las primeras líneas del informe son rotundas. Recuerdan los datos del 2008, con un paro registrado de 3.247 periodistas y de 4.374 solicitantes de trabajo, que debe meses más tarde han pasado a ser de 5.155 y 6.668 personas respectivamente, con un incremento muy próximo al 60%.
Las cifras oficiales, pero, según el informe, no recogen el paro real, el de los profesionales que trabajan por la vía de los becarios, o de periodistas “en prácticas”, o de los que no tenían ninguna relación laboral. Si éstos pudiesen contabilizarse, aproxima, la cifra de profesionales en paro superaría las 10.000 personas, y superaría el índice de parados de cualquier otro tipo de actividad, tanto calificada como no. Por Otra parte, no sólo se trata de la destrucción de puestos de trabajo, según la afirmación del presidente del APM, Fernando González Urbaneja, que recoge el informe, sino también de las pocas probabilidades de reposición a corto y medio plazo en una dinámica que lleva, además, a una mayor precariedad y a un precio inferior por el trabajo.
Pero es que además, cada vez hay más nuevos periodistas licenciados: 2.550 el 2009; 35.037 en los últimos 11 años –el doble que en Francia o Alemania-. Cuando se comparan con los lugares de trabajo existentes, estas cifras dejan de ser un éxito: el 1998, el sector de la comunicación tenía una ocupación total de 46.200, o sea, para periodistas y no periodistas; actualmente, la posibilidad de ocupación se sitúa en unos 48.000, a pesar de los nuevos medios surgidos en este tiempo. Tan hace diez años como hoy, dice el informe, el número de periodistas que pueden vivir de alguna manera de la profesión –sin valorar su situación laboral, la especialización, sus ingresos- se estanca en fluctuaciones entorno los 25.000, o sea, poco más de la mitad de periodistas.

Un apunte. Según el servicio estatal de ocupación público (SEEP), 3 comunidades autónomas concentran el 60% de los parados: Madrid (1.981), Andalucía (605) y Catalunya (566).
La ocupación total de la industria de la comunicación retrocedió uno 3,2% mientras que la ocupación periodística cayó uno 7,3% el 2008.
Mientras que el 2007 la cifra total de destrucción de puestos de trabajo va más que cuadriplicar la de los específicamente periodísticos; el 2008 fue el sector periodístico lo que casi ha duplicado la de ocupación total. Según el informe, si el 2007 las editoras reordenaron las secciones industriales y comerciales (con externalizaciones, en gran parte, que no conducen necesariamente al paro), el 2008 ha sido el turno de las redacciones. En prensa diaria se ha perdido el 6% de ocupación total (el área redaccional uno 5,8%); en los medios audiovisuales, uno 5,3% (el área redaccional uno 10,6%).
Las empresas emergentes han retrocedido uno 10,7% mientras que las convencionales lo han hecho un 2%. Las alternativas y de pequeño tamaño generalmente tienen menos capacidad para aguantar las dificultades (la cifra de negocios del sector ha caído un 11%, en el contexto de crisis, la inversión publicitaria más de un 19%...). Los grandes grupos de comunicación concentraron durante el 2008, un 55% de la ocupación total, el 66% de la relativa a mediados de convencionales y el 84% de la total.El sector público cayó un 7% frente el 6% del privado, debido al peso de la corporación RTVE y su expediente De Regulación de Empleo (ERE).
Esta crisis, dice el informe, es probablemente la mayor que ha sufrido el sector desde la reconversión tecnológica de hace unas décadas. No hay un solo mercado territorial que no tenga ejemplos evidentes de esta crisis sectorial.
DONDE ESTAMOS?
Según el Informe del Sector de SPC, elaborado por Fabian Nevado en abril del 2009 a raíz del VI Congreso, a pesar de que es difícil de cuantificar el número exacto de despidos en el sector porque muchas empresas han optado por, la vía de los ERE, las bajas incentivadas con reconocimiento de despidos improcedentes, da la cifra de unos 3.500 periodistas despedidos entre el 2008 y el abril del 2009. Y hace una relación de la reducción de personal en los grupos más significativos del sector.
El grupo Prisa, a El País, ha realizado un proceso de bajas voluntarias y prejubliaciones de 60 periodistas; Localia cerró su actividad y despedir 300 trabajadores. Vocento fue el primer grupo de comunicación que presentó un ERE, al diario gratuito Qué, que redujo la plantilla más de un 50%, o sea, en 131 trabajadores. El Grupo Z presentó un ERE al 2008 que supuso un 25% de la plantilla -442 trabajadores-. El Grupo Godó habla de 80 bajas de participación entre redacción y personal de administración de La Vanguardia. En el ADN gratuito, del Grupo Planeta, se han hecho 30 despidos, y a Onda Cero, del mismo grupo, una reestructuración afectó un centenar de trabajadores.
Los grandes grupos de comunicación han realizado despidos del 25%; la mayoría de pequeñas y medias empresas han reducido sus plantillas entre un 15% y un 20%. La mayoría de bajas se han producido a las redacciones. EL SPC afirma que los grandes grupos, en la mayoría de los casos, han despedido aprovechando la situación de crisis.
Por su parte, González Urbaneja afirma, en una entrevista publicada a la web del APM: “no he visto proyectos consistentes de futuro en la reestructuración de ningún medio. Sí habida ajustes de costes, drásticos, indiscriminados, mal negociados, poco pactados, generalmente”. En conjunto dice que hay poca credibilidad respeto las políticas de ajuste, que el grado de confianza en el conjunto de los editores, como en los políticos, es bajo.
La previsión que hace el Informe del APM no es optimista: Aún habrá más ERE porque las compañías que ya los han hecho no han conseguido los objetivos (reducir costes, principalmente; mejorar en competitividad…). La evolución de las inversiones publicitarias no ha tocado fondos, y aún no lo hará en el 2010. Según González Urbaneja, el 2010 será peor que el 2011, que será cuando el sector se recuperará, en la cola de la economía. El espacio para las soluciones de autoempleo ha perdido parte de sus viabilidades y sufrirá de nueve con las concentraciones en diversos sectores empresariales. Internet va hacia la saturación; no hay publicidad para todo cuanto se pone en marcha en este medio. Al o la periodista independiente se le paga menos por el trabajo y se espacia más en el tiempo la demanda de sus colaboraciones. La universidad sigue produciendo nuevas hornadas de periodistas.
Las exigencias por parte de los profesionales se rebajan para conseguir un trabajo, pues la necesidad aprieta. El hecho de ser mileurista, que antes era criticable, ahora es loable.
Dice González Urbaneja que la situación de la profesión y del sector se puede calificar de “catastrófica, porque pocas actividades profesionales imprescindibles para la sociedad y con futuro han sufrido tanto con esta crisis”.